Archivo mensual: noviembre 2007

Filosofía mañanera

Y yo me pregunto: ¿Qué pensaría Bolívar de Chávez, al enterarse que el presidente de Venezuela rompió relaciones con la tierra-hermana de Colombia?

Un amigo ya me respondió algo metafísicamente muy satisfactorio, es más, creo que mató la charada: “Lo mismo que Martí de Fidel”.
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La constitución de Nicolás Vs. la realidad de Liborio

¿Usted sabía que es ilegal el hecho que un cubano no pueda hospedarse en un hotel en Cuba? Esto va contra la ley suprema de la República: la propia Constitución socialista. Yo lo tenía en el plano de la inmoralidad, ahora veo que también es inconstitucional.
artículo 43o.- El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana: se domicilian en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades y se alojan en cualquier hotel; disfrutan de los mismos balnearios, playas, parques…

Lección de un Zapatero

Grabemos esto, cubanos: “Hay una esencia y un principio en el diálogo, y es que para respetar y para ser respetado, debemos de procurar no caer en la descalificación; se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar las ideas, los comportamientos, sin caer en la descalificación, nunca! Creo que es un buen principio. Deseo fervientemente que ese sea un código de conducta, porque las formas dan el ser a las cosas, y se puede discrepar radicalmente de todo, respetando a las personas. Ese es el principio para que uno luego pueda ser respetado.” José Luis Rodríguez Zapatero a Chávez

Chávez sufre de otitis aguda

Lo creo, porque para no oír aquel berrido, tan real como solamente un Rey podría hacerlo, sólo con tremenda clase de otitis. Ese es mi diagnóstico: el presidente Chávez sufre de otitis, del tipo aguda, de aquella que puede convertirse en sordera. Si no cómo explicar la afirmación chavista de que no oyó a Don Juan Carlos, algo por lo cual, según Chávez, el rey se salvó, o a nuestra manera de decir: se puso la botas. Yo, lo creo. Chávez no lo oyó. Si no, ¿ustedes creen que él se hubiera quedado callado?; con aquella cara, el pobre, la misma de “¿qué pasó, caballero?”que poníamos cuando después de llevar un botazo en pleno rostro, en una guerra aérea de botas (de aquellas de las escuelas al campo), encendían la luz del albergue y queríamos simular que habíamos salido ilesos.
Realmente, el mandatario venezolano no oyó la guapería que el Borbón le echó. Porque, además de todo, el berrinche monárquico fue maleducado.
Y yo me pregunto, qué hizo Chávez para sacar de quicio de esa manera a Don Juan Carlos, al punto de provocar así al monarca, que vive por y para el protocolo, que tiene la etiqueta, no como única actividad, pero sí como la que más entrena, y hacerlo romper una regla tan básica del comportamiento y mandar a callar al otro delante de todo el mundo. Y para colmo, tuteándolo. Ni de “usted” se dignó a tratar a Chávez. Yo creo sinceramente que si Chávez lo hubiera escuchado, con la simple respuesta: “cállese usted, majestad”, le hubiera dado un jaque mate de educación al rey. Incluso porque, como bien dice Chávez “son tan jefes de Estado el indio Evo Morales como el rey Juan Carlos de Borbón, y ninguno tiene derecho a callar al otro”. Pero no, fue como si la prepotencia de Chávez lo dejara sin acción, al punto de no creer lo que estaba oyendo, a qué lo estaban reduciendo en aquel momento. Tal vez ahí se le desató la otitis.
Ahora que a Chávez le han contado lo que le dijo el Rey, surgen más hechos que dan aval de la otitis que aqueja al presidente. Después de la trova brillante de Zapatero acerca de no descalificar a los enemigos políticos, Hugo Chávez, que en su momento miraba atentamente al primer ministro español, como si lo estuviera escuchando (en realidad ya sentía los efectos de la otitis), sólo se dedica a desacreditar a su majestad.
En menos de 72 horas, Chávez ya ha insinuado que la corona sabía del intento de golpe de estado del 2002 en Venezuela, ha cuestionado la legitimidad del rey como cabeza del estado por no ser electo en las urnas, ha sacado a luz las circunstancias de la transición española, pues, según Chávez, el rey le debe el carguito a Franco; ha comparado a Don Juan Carlos con el déspota monarca Fernando VII y para rematar vuelve a tocar en la llaga dejada por años de colonización española: “se le olvidó al rey eso de que nosotros no somos sus súbditos, si es que él nos ve todavía como sus súbditos”.

Sí, yo lo creo. Chávez tiene otitis. De lo contrario hubiera seguido los consejos de Zapatero.