Archivo mensual: febrero 2008

No quiero, no quiero… ¿échamelo en el sombrero?


El casieterno comandante ha hecho oficial que no permanecerá en el cargo de Presidente del Consejo de Estado y de Ministros. El mundo se ha levantado con esta noticia. Yo me enteré muy temprano. Atónito, tuve como primera reacción llamar a Cuba. En la isla aún eran las 6:30 de la mañana. Desperté a mi familia que no sabía de nada. “Me pareció que nunca iba a vivir ese momento”, dijeron ante la primicia. Ahora, comienzo a ver por la televisión los rostros, no menos asombrados, de los cubanos de la calle.
¿Qué pretende el comandante ahora? ¿A qué nos conduce ahora? Me inclino más por la interpretación de que esta declaración en Granma tan sólo es otra etapa de la liturgia de traspaso de poder que comenzó en agosto de 2006. ¿Por qué? Fidel es un soldado y los militares no renuncian, Fidel es militante del partido comunista único que fundó y del Partido “no se sale”, Fidel es un gobernante manchado de sangre y no puede simplemente entregar el mando, Fidel y su gente saben que no pueden soltar el control, Fidel aprecia el poder por encima de todo y por debajo de cada cachito de su carcasa de abuelito enfermo.
Esta parte del ritual de transferencia de mando, montada durante la madrugada cubana, no cambiará mucho lo que se ha vivido hasta hoy. Fidel le deja el camino libre a un único hermanocandidato. El voto tiene que seguir único y por mayoría. Fidel simplemente ha hecho oficial, 5 días antes de las elecciones, que es Raúl el nuevo presidente del país: el interino pasa a ser gobernante real. Castro no ha querido dividir candidaturas y se ve obligado a rodar el plan de emergencia de separar, caso raro en la historia de los regímenes socialistas, los cargos de Presidente del Estado y Primer Secretario del Partido Comunista. La etapa de la dualidad echó a andar.
Y esto es lo que pautará esta nueva fase. Fidel sigue siendo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, verdadero articulador del poder en la isla. En su declaración, Fidel no menciona al partido, que es, según el artículo 5 de la Constitución fidelista de 1974, “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. A esto Fidel no ha renunciado.
Claro que del comandante siempre se puede esperar la maniobra tardía de una renuncia, que le permita volver a palacio cubierto de gloria, conducido en brazos de la masa, en un déjá vu de su renuncia de 1959. No me sorprendería que tengamos que asistir mañana a una marcha interminable del pueblo combatiente que culmine con el “aclamado” regreso del líder. Aunque esto no le debe parecer lo más sensato para su salud al limitado anciano.